Hace unos días Madrid amaneció cubierta de nieve, y en la Residencia Soto Fresno no pudimos resistirnos: salimos a disfrutarla.

Residentes y personal compartimos una mañana diferente, llena de risas, juegos y momentos sencillos que nos llenaron el corazón. Abrazamos el frío con alegría y volvimos con las mejillas sonrojadas y el alma calentita.

Porque a veces no hace falta mucho para ser felices… solo salir a mirar el cielo, coger la mano de alguien y disfrutar del momento.

La felicidad también puede caer del cielo en forma de nieve.

ASISPA
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