ASISPA, en colaboración con la Universidad CEU San Pablo y la Mancomunidad de Servicios Sociales THAM, ha presentado los principales resultados del estudio sobre soledad no deseada en personas mayores de 65 años en el municipio de Torrelodones.

En la presentación estuvo presente Antonio Caba, responsable del Departamento de Calidad en ASISPA, en un encuentro que permitió compartir datos y reflexiones para avanzar en la prevención de la soledad no deseada y el aislamiento social.

La mayoría de las personas participantes presenta bajos niveles de soledad

Uno de los principales resultados del estudio es que el 81 % de las personas participantes presenta niveles bajos de soledad.

Además, existe una elevada percepción de apoyo social: el 94 % afirma sentirse apoyado y querido por familiares y amistades cuando lo necesita.

Estos resultados ponen de manifiesto la importancia que tienen las relaciones significativas y las redes de apoyo en el bienestar de las personas mayores.

Vivir en soledad no significa necesariamente sentirse solo o sola

El estudio también permite recordar una cuestión fundamental: la soledad no deseada no depende únicamente de vivir solo o sola.

Una persona puede vivir sola y contar con una red de relaciones satisfactoria y, del mismo modo, puede convivir con otras personas y experimentar sentimientos de soledad.

Por ello, además de la cantidad de contactos sociales, resulta especialmente relevante atender a la calidad de los vínculos, el sentimiento de pertenencia y la percepción de contar con personas significativas.

Esta perspectiva resulta esencial para comprender la soledad no deseada y diseñar actuaciones de prevención y acompañamiento adaptadas a las diferentes circunstancias de cada persona.

Salud, autonomía y movilidad: factores que debemos tener en cuenta

Los resultados identifican diferentes factores relacionados con un mayor riesgo de aislamiento social, entre ellos la percepción del propio estado de salud, el grado de autonomía en la vida cotidiana y las dificultades para salir de casa o desplazarse.

Detectar estas situaciones de manera temprana puede ayudar a orientar recursos y apoyos hacia las personas que presentan una mayor vulnerabilidad ante el aislamiento y la soledad no deseada.

El barrio y la comunidad también protegen frente a la soledad

Las relaciones sociales no se construyen únicamente en el ámbito familiar. El entorno cercano desempeña también un papel fundamental.

Contar con relaciones vecinales significativas, sentirse parte del barrio y participar en la comunidad contribuye a fortalecer los vínculos sociales y puede actuar como factor de protección frente a la soledad y el aislamiento.

Crear comunidades que faciliten la participación y el encuentro adquiere especial relevancia a medida que avanzamos hacia una sociedad con una población cada vez más longeva.

Prevenir, detectar y fortalecer las redes comunitarias

Los resultados del estudio respaldan la importancia de continuar impulsando políticas municipales orientadas al envejecimiento activo, la prevención de la soledad no deseada, la detección temprana de situaciones de riesgo y el fortalecimiento del tejido comunitario.

Desde ASISPA entendemos que abordar la soledad no deseada requiere situar a cada persona en el centro, escuchar sus necesidades y favorecer entornos en los que pueda mantener y crear vínculos significativos.

Acompañar, conectar y construir redes vecinales y comunitarias son herramientas fundamentales para prevenir la soledad no deseada.

Nosotros y nosotras seguimos trabajando para contribuir a una sociedad en la que las personas mayores puedan participar, relacionarse y sentirse parte activa de su comunidad.

ASISPA

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