El consentimiento informado es un elemento crucial en cualquier intervención social, sanitaria o sociosanitaria. Asegurarse de que la persona ha comprendido plenamente los beneficios, los riesgos y las alternativas antes de tomar una decisión constituye un acto de respeto hacia su capacidad de decidir y hacia sus derechos.

Este proceso exige una comunicación clara, honesta y adaptada a las capacidades cognitivas de cada persona. No se trata únicamente de informar, sino de garantizar que la información es comprendida y que la decisión se adopta de manera libre.

Un enfoque de derechos humanos en contextos de vulnerabilidad

En el ámbito de la atención a personas mayores y a colectivos en situación de vulnerabilidad, especialmente cuando existe deterioro cognitivo, el consentimiento informado debe abordarse desde un enfoque de derechos humanos. Esto implica reconocer a la persona como sujeto activo de su proceso de atención y adaptar los apoyos necesarios para que pueda participar en la toma de decisiones.

Para ello, es fundamental incorporar las siguientes prácticas:

  • Evaluación individualizada
    Realizar una evaluación detallada de las capacidades cognitivas de cada persona permite adaptar la información y el proceso de consentimiento a sus necesidades específicas.

  • Uso de lenguaje claro y sencillo
    Emplear un lenguaje accesible y comprensible, evitando términos técnicos que puedan confundir o intimidar, facilita una comunicación efectiva.

  • Apoyo en la toma de decisiones
    Proporcionar apoyos adicionales, como la presencia de un familiar o de un o una profesional de confianza, puede ayudar a la persona a comprender mejor la información y a tomar una decisión informada.

  • Documentación adecuada
    Registrar de manera detallada el proceso de consentimiento, incluyendo las explicaciones ofrecidas y las respuestas de la persona, es una garantía de transparencia y responsabilidad.

  • Reevaluación continua
    El consentimiento informado debe revisarse periódicamente, especialmente cuando se producen cambios en la condición cognitiva de la persona, para asegurar que sigue siendo válido y relevante.

Adoptar estas prácticas no solo respeta los derechos de las personas mayores, sino que también promueve una atención ética y centrada en la persona.

El consentimiento informado como cambio de actitud ética

El consentimiento informado implica un profundo cambio de actitudes éticas en todos y todas las profesionales que trabajan con personas enfermas o con personas mayores. Supone transformar la relación entre la persona profesional y la persona atendida, pasando de un modelo paternalista a otro basado en la información, el diálogo y el respeto a las decisiones personales.

Esta nueva forma de relación ha sido incorporada al ordenamiento jurídico español a través de la Ley 41/2002, básica reguladora de la autonomía de la persona y de derechos y obligaciones en materia de información y documentación clínica (LAP). Esta ley es de aplicación tanto en el ámbito sanitario como en el sociosanitario y constituye un hito relevante en la historia de la bioética en España.

De acuerdo con esta normativa, “todo profesional que interviene en la actividad asistencial está obligado no solo a la correcta prestación de sus técnicas, sino al cumplimiento de los deberes de información y de documentación clínica y al respeto de las decisiones adoptadas libre y voluntariamente por el paciente” (art. 2.6).

Voluntariedad, información y ausencia de presión

Para que el consentimiento informado sea válido, debe ser otorgado de forma libre. Existen dos maneras fundamentales de quebrar esta voluntariedad:

  • La coacción, ya sea mediante amenazas de daño o a través de presiones internas que condicionan la decisión.
  • La manipulación, cuando la información ofrecida es incompleta, sesgada o dirigida a influir en la elección de la persona.

Cualquier práctica que limite la libertad de decisión vulnera los principios éticos que deben guiar la atención y el cuidado.

El papel del Comité de Ética Social

ASISPA dispone de un Comité de Ética Social como órgano consultivo al que pueden dirigirse los equipos profesionales para resolver dudas, analizar situaciones complejas y asegurar que estos principios éticos se aplican de manera coherente en la labor diaria.

Desde ASISPA entendemos el consentimiento informado como una herramienta fundamental para garantizar una atención respetuosa, responsable y alineada con los derechos de las personas, reforzando así una cultura ética compartida en todos nuestros servicios.

¿Tienes una duda ética o una situación difícil de resolver?
Escríbenos a: comiteetica@asispa.org
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